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domingo, 21 de mayo de 2023

Il latitante

 Oggi, comincio ad abitare la mia terza casa tra l'ultimo anno. Ma comincio con incertezza. La incertezza di non sapere se questa casa diventerà nel mio home. Ho deciso di fare questo post in italiano per diverse ragioni. Uno, è una chiara metafora di quello che devo fare adesso: reimparare tutto quello che dava per capito, per scontato. Ricominciare da capo, come si fosse un bambino, imparare come parlare, cosa devo dire, come si beve il caffè della mattina da solo, chi sono quando nessuno mi vede, con quanta fretta vado quando nessuno mi aspetta, e tutte una serie de cose prima accadevano come in secondo piano, come il rumore della brezza, oppure il crepuscolo,  e come tutte delle cose meravigliosi che Dio ha messo li, in fronte a me, senza nessuno sforzo.


Come con il italiano, faró tantissimi errori, sbaglieró fino alla stanchezza e dirò delle cose senza senso, e mi accadrà anche di credere che capisco, quando non capisco niente, e di credere che ho detto una cosa ed avere detto qualcosa diversa.


Devo adesso reimparare tutto como un bambino, aspetto che come il bambino che ero, e non come il bambino che sono, un bambino che non le piace la solitudine e cui abitudini di vita si hanno visto completamente distrutti, cui papille gustative si incontrano spenti e che vive sistematicamente sette giorno lunedì.


Sopra il mobile della terrazza, c'è un libro, si chiama Il Fuggiasco, lo ho comprato mesi fa, per praticare il mio italiano senza sapere che sarebbe misteriosamente premonitore e che io mi renderebbe latitante anche, latitante di miei ricordi, latitanti di miei pensieri, e latitante della mia propria vita.


Spero almeno, che questa storia finisca nello stesso modo del libro, essendo non più un fuggiasco ed avendo una storia che raccontare.


sábado, 26 de marzo de 2016

Calima

Como una tarde de balas y cañones
conviviendo con los escombros y los huesos
de una urbe con cáncer de pulmon

Como si de tanto escarlata se hubiesen roto los muros
las fuentes
las aceras

Como si de cada alcantarilla
cada esquina
cada crujiente hoja que se incendia
se hubiera desprendido una radiografia famélica

Como si un volcán moribundo hubiese ardido en último deseo
bañando en cenizas al sol y a los hambrientos

Como un domingo de resurrección
donde solo hay muertes y no hay resurrectos

Y el asfixiado con la cesta vacía piensa:
Esta sensación de meteorito entrando a la atmósfera terrestre
Ya sé cómo se sintieron los dinosaurios

domingo, 17 de mayo de 2015

Invasores


Ver destrozarse las tazas de café
los trayectos
las rutinas
las llamadas
llevar a cuestas un batallón baleado de olvido
desangrando
dejando a su paso el hilo escarlata de la ruptura.

Sostener fuerte
las paredes del sótano
para que no se vengan abajo con el bombardeo de mentiras y verdades a destiempo

Acompañarse de soldados moribundos
suturarles los corazones rotos
decirles que ya los fusiles no sirven para nada.

Llamar la retirada
vencerse
huir
abandonar los tanques a la carrera
a ver si nos queda al menos
algún pedazo de alma
de tuétano
al que no le haya impactado una bala.

Buscar entre
los techos derrumbados
los campanarios con francotiradores ocultos
esperando hacerse héroes nacionales
entre los puentes incompletos
el camino a casa
Y recordar
que no sólo invadimos
sino que también fuimos invadidos
nuestras capitales
nuestras camas
también ardieron
somos invasores invadidos
escombro de hielo ardiendo a la intemperie
un sótano empolvado y oscuro
resentido de bombazos
un camino extraño de regreso a casa
de almenaras apagadas
de catedrales sin peregrinos
somos invasores invadidos.

Pagamos el precio de amar
con el fusil a cuestas
con un ejército de hombres moscas
sedientos
de su nariz
sus ojos y sus aromas
de su carne
de sus dientes
Somos invasores invadidos
pagamos el precio de la guerra
de esa curiosa y extraña actividad de aventurarse en naciones imaginarias cubiertos de estandartes solemnes

fuimos invasores pero también fuimos invadidos.

sábado, 9 de mayo de 2015

Balas Perdidas

Después de la guerra
quedan fronteras agujereadas
ciudades o más bien habitaciones destruidas


Le toca a una imposible diplomacia derogar gritos de auxilio
reconstruir de a poco las ciudadelas enemigas
desprender la otra bandera de los propios himnos
expulsar su rastro de todos los ministerios


Intercambiarse los muertos
los heridos
los libros prestados
olvidar las canciones de soldados asustados


Quedan las liturgias
el armisticio
la renuncia
rematar a algún herido sin remedio
enviarlo a casa envuelto en solemnidades inútiles


Queda encontrarse balas perdidas en el desayuno
entre el azúcar y los cereales
utilizar
los cascos ensangrentados de los hombres mosca
para sembrar golondrinas


Queda darle
una moneda de oro saqueado

al Caronte de la barcaza del olvido

jueves, 7 de mayo de 2015

Herido de desguerra



Cuando llega a la casa se enfrenta al tragicómico ectoplasma del perfume de ella en sus manos
como recordatorio
de que se libró una batalla sin armas
sin rendiciones
y sin disparos
dónde el herido ha sido usted
herido de desguerra

Le persigue el fantasma etéreo de su colonia
y en el último campo de batalla
usted
el caballero de la armadura no-tan-plateada
renuncia a las pataletas de ahogado
y los culatazos en la oscuridad
y cierra el grifo del lavabo
porque en el fondo sabe
que quiere irse a la cama con el perfume de ella en sus manos
                con el aroma de la guerra
la guerra perdida

como se supone que debe oler la derrota

miércoles, 22 de abril de 2015

Traigo

Traigo un ejército a las puertas de tu ombligo
un ejército que construye futuro
No hay soldados ni fusiles
Hay una nación
Una nación que eres tú
Una nación asediada por fantasmas
Traigo un ejército a las puertas de tu ombligo
Para asesinarte los fantasmas
Un  ejército de suaves mordiscos de pececillo enamorado
De respiraciones invasivas en cada rincón de soberanía que poseas
De manos que se juntan
                           Se aprietan
                           Se funden
                           Como el oro de ese país que son tus ojos
                                                                                                          Y tu boca
Traigo un ejército a las puertas de tu ombligo
Un ejército que construye primavera
No hay balas ni cañones
Hay una bandera
                          
Una bandera que eres tú
Una bandera asediada por las lluvias
Traigo un ejército a las puertas de tu ombligo
Para derretir las gélidas huellas que dejó la tormenta
Un ejército de narices que hacen el amor
Mientras ojos enciclopados se pierden en el infinito de su propio reflejo
Un ejército para mirarte de tantas maneras
como palabras pueda pronunciar mi boca
Traigo un ejército a las puertas de tu boca
Un ejército que construye futuro
            Un beso a la vez                          
                           Aunque a veces apure los pasos

martes, 7 de abril de 2015

En los días de lluvía

En los días de lluvia tengo para ti el hakuna matata de los desamores
que aunque no detienen la tormenta me permiten mojarme contigo
un paraguas de frases susurradas al oído

En los días de lluvia
tengo que decirte que las golondrinas muertas no resucitan
pero que habrá otras que emigraran el próximo invierno
y yo estaré aquí esperándote en la zona tórrida de la vigilia
y siempre habrá un próximo invierno
cuando llegues volando con las nuevas golondrinas


En los días de lluvias tenemos espejimos
pequeños charcos se convierten en monstruosos océanos
   pero no temas
tengo botas o una pequeña carabela según sea la magnitud de los mismos
para chapotearnos todos los charcos de la ciudad del olvido
o cruzar a punta de puño y vela la inmensidad de los océanos fríos 

Pero yo también temo en los días de lluvia
Temo no encontrarte entre los nubarrones
que tu figura se haga un espejismo inalcanzable
una silueta tras las gotas gemelas que quiebran el pavimento
o que la ardiente lluvia torrencial queme mis alas de hombre mosca