viernes, 27 de abril de 2012
Y me dieron ganas de besarte
Y me dieron ganas de besarte, pero no de darte un beso común y corriente, no, sino uno más bien cargado de nostalgia, cargado de recuerdos, un beso cargado de contacto, de tu sangre y mi sangre corriendo juntas por nuestras venas, de tu boca y mi boca como ventanas del pasado que se abren y se cierran con un aire de presente que no nos llena los pulmones, con unas manos de fuego que nos quemen la piel, las mejillas, los cuellos, que nos queme el alma. Me dieron ganas de besarte los recuerdos, de besarte los errores, de besarte las derrotas, de besarte las sombras, las tinieblas, de besarte la voz y besarte las costumbres. Me dieron ganas de besarte como nunca te he besado, de verte desnuda el alma y besártela también. Pero he tardado mucho en reaccionar y te has bajado del tranvía.
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