En los días de lluvia tengo para ti el hakuna matata de los desamores
que aunque no detienen la tormenta me permiten mojarme contigo
un paraguas de frases susurradas al oído
En los días de lluvia
tengo que decirte que las golondrinas muertas no resucitan
pero que habrá otras que emigraran el próximo invierno
y yo estaré aquí esperándote en la zona tórrida de la vigilia
y siempre habrá un próximo invierno
cuando llegues volando con las nuevas golondrinas
En los días de lluvias tenemos espejimos
pequeños charcos se convierten en monstruosos océanos
pero no temas
tengo botas o una pequeña carabela según sea la magnitud de los mismos
para chapotearnos todos los charcos de la ciudad del olvido
o cruzar a punta de puño y vela la inmensidad de los océanos fríos
Pero yo también temo en los días de lluvia
Temo no encontrarte entre los nubarrones
que tu figura se haga un espejismo inalcanzable
una silueta tras las gotas gemelas que quiebran el pavimento
o que la ardiente lluvia torrencial queme mis alas de hombre mosca
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