martes, 23 de julio de 2013
Análisis de "Madrugada" por Ninoska Correia (@Ninoska__)
Es un encuentro.
"El tiempo sigue, pero no pasa nada". El se pregunta qué vino a hacer a este mundo, imagina toda su vida como un sueño del cual despertará para empezar a vivir. Puede que siempre esté despierto, pero su vida está dormida. Ve a los borrachos compartiendo esa botella, la botella que les queda, porque no hay dinero para otra, y la comparten. Entonces piensa en lo egoísta que ha sido, comparandose con los borrachos, pero no va más allá de eso. Es más, decide prestarle más atención a la vecina, no solo a sus pasos, porque estaba cansado de sus propios pensamientos o de su propia vida. Aquí se da el encuentro. No entiende que le pasa a esa loca masoquista que parece no aprender la lección, es más, hasta le molesta no poder entenderlo. Su novia lo dejó por su mejor amigo, ¿en quién más podría confiar después de eso si las dos personas en las que más confiaba, lo traicionaron? Tal vez ahí perdió, incluso, la esperanza. Y con la esperanza se va la vida, la que es realmente vida. Pero después de pensar en la vida de su vecina, hay un cambio en él. Ahora no es "un estado de detención que sabe al televisor encendido", no, ahora se pregunta sobre lo que ve en el televisor. Eso es salirse de la rutina, de la vida dormida. Y mas cuando no es cualquier pregunta, sino que es una de esas preguntas que lo ponen a uno a pensar: ¿el problema soy yo?. Y va a buscar a su vecina, que ya no está. El borracho lo ve, le dice "salud" y se duermen.
Entonces el encuentro fue consigo mismo y con la vida viva.
Los borrachos lo reflejaban a si mismo: vagabundo, la botella no era más que un reflejo de la vida: solo hay una, ni todo el dinero del mundo compraría otra; y siempre vale la pena compartirla. El egoísmo era hacia sí mismo por no darse la oportunidad de volver a confiar en el amor.
"¿de qué estarían enamorados los vagabundos? ¿de qué se enamora uno cuando no tiene nada?" Es demasiado normal pensarlo muy bien antes de salir de la "zona de comodidad", sobretodo porque nadie puede asegurarte o garantizarte nada sobre lo que pasará. La gente se arriesga en nombre del amor porque bajo ese sentimiento es que sienten que pueden alcanzar una vida plena, aunque hayan tenido que despojarse de todo.
Y al día siguiente no creo que busque a su vecina, sino a si mismo, ahora más vivo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario